
Dicen que los fines de semana son para descansar, pues permitidme dudarlo, porque después de pasar mi libranza de viernes-sábado e ir a trabajar el domingo noche, cuando he salido de trabajar y me he metido al coche...ha sido el viaje más largo de mi vida.
Primero notas que te va entrando un hormigueo en la cara que no es nada bueno, luego piensas: parece que los párpado me pesan, luego oyes el ruido de los demás coches muy lejanamente (lo más conocido como el run-run de la mosca) y luego piensas: Hostias, que me estoy durmiendo. Piensas también en llegar pronto a casa para meterte en la cama...hasta que llegas a Valdemoro y ves que todas las lucecitas de emergencia de los coches comienzan a encenderse y te metes de lleno en un impresionante atasco.
Creia que no lo iba a contar, ay que sueñoooooo. Te quitas la calefacción del coche (que por la mañana temprano hace frio) y directamente bajas la ventanilla del coche porque así piensas que te vas a espabilar, te enciendes un cigarro y piensas: si tuviera una botella de agua a mano hacía una de las de mi padre, tirarme el agua por la cabeza para espabilar.
Una hora más tarde he llegado a Getafe, claro...super espabilada tanto...que me ha costado dormirme.
Paradojas de la vida verdad?
Besotessssss
La verdad es que por hache o por be, te resulta difícil descansar hasta cuando libras. Entre cumpleaños, peluquerías y lámparas has tenido el fin de semana más que completo. Eso sí, lo que cuentas que te ha pasado en el coche no me gusta ni un pelo. La próxima vez te paras y te das un paseo.
ResponderEliminarUn beso.